En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

12.06. Gnósticos - III

Además del conocimiento cotidiano y práctico de Dios, esencial para la experiencia cristiana, y el conocimiento más profundo de los "perfectos", hay una falsa "γνωσις gnosis" que deben evitar los dirigentes de la iglesia, y deben ayudar a otros para que la eviten:

"Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. Así que, ninguno se gloríe en los hombres;" (1 Cor. 3:20-21).

Hay, pues, dos clases de conocimiento, γνωσις αληθινη gnôsis alêthinê, el conocimiento verdadero, y γνωσις ψευδωνυμος gnôsis pseudônumos, conocimiento falso.

Debe distinguirse, porque uno conduce a la salvación y el otro al engaño y a la condenación. El verdadero conocimiento (γνωσις gnosis) se somete a la autoridad de las Escrituras, y es una especie de fe desarrollada y perfeccionada.

La falsa "γνωσις gnosis" era presuntuosa y arrogante. Pretendía ser intelectual y estar muy por encima del alcance del vulgo. Se propagaba no mediante pruebas lógicas, sino afirmando su autoridad intuitiva. Después de exponer sus ideas trataba de sistematizarlas y de hacer de ellas una forma de razonamiento discursivo acerca del mundo espiritual.

Por lo que se conoce del antiguo gnosticismo, se puede ver que tenía varias raíces muy profundas y que éstas se habían difundido. Se han propuesto diversas teorías en cuanto a su origen, pero lo más probable es que sea producto de un sincretismo religioso característico del mundo helenístico.

Se ve claramente que tomó del pensamiento oriental su pronunciado dualismo, que sostenía la existencia de una lucha perpetua entre la luz y las tinieblas. En esto el gnosticismo es paralelo con el parsismo, que a su vez estaba arraigado en el antiguo zoroastrismo.

El desprecio del gnosticismo por lo corpóreo y material recuerda ciertas características del platonismo y de las más antiguas filosofías naturales de Grecia.

El judaísmo del tiempo de los Macabeos y de los primeros períodos del cristianismo sintió fuertemente la influencia de los elementos especulativos del gnosticismo, que tendieron a apartarlos de los límites fijados por la autoridad de las Escrituras.

Los esenios y los cabalistas judíos parecen haber tenido alguna relación con el gnosticismo. A medida que el gnosticismo traspasó las fronteras del pensamiento cristiano, usó las Escrituras cristianas y tomó prestada la terminología cristiana para disfrazar las formas del pensamiento gnóstico.

Con estas relaciones y antecedentes complejos, y los ambientes espirituales e intelectuales donde surgió el gnosticismo, fue inevitable que hubiera una amplia variedad en el sistema gnóstico si es que se lo puede llamar sistema, con extrañas combinaciones de compatibilidades y de aversiones.

Había formas de gnosticismo pagano; había un gnosticismo en el que el paganismo y el cristianismo procuraban combinarse; había combinaciones de paganismo y judaísmo. Algunas clases de gnosticismo cristiano daban la impresión de ser antijudaicas, y otras parecían antipaganas.

El gnosticismo fue un intento especulativo, dentro de un método filosófico, de explicar el mundo invisible, de dar una razón para las perplejidades y frustraciones de la vida, y de ofrecer alguna especie de esperanza de alcanzar un gozo triunfante en todo el programa de la existencia.