En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

11.06. Domingo

La celebración anual de la resurrección en el primer día de la semana fue, sin duda, un factor importante en el establecimiento del culto semanal en domingo.
La primera evidencia indudable de culto regular en día domingo se encuentra en los escritos de Justino Mártir (c. 155 d. C.), quien describe reuniones de cristianos celebradas en la mañana del "día del sol" (Primera apología 67).
La secta de los astrólogos ya rendía homenaje al sol en el primer día del ciclo semanal, y los mitraístas en ese tiempo quizá hacían en domingo su culto especial de Mitra. Es imposible saber ahora cuánto influyó esto para que los cristianos fijaran un día para celebrar la resurrección triunfante de Cristo en el mismo día en que era adorado el sol.
También influyó el hecho de que los cristianos quisieron distanciarse de sus raíces judías, en parte para no sufrir junto con los judíos los vilipendios de los cuales eran objeto.
Sea como fuere, a mediados del siglo II muchos cristianos observaban semanalmente el domingo, especialmente en Roma.

Eso no significa en manera alguna que se guardara el domingo como día de reposo. Parece que los cristianos se ocupaban de sus deberes regulares después del culto matinal. Pasó algún tiempo antes de que la iglesia procurara convertir el domingo en día de reposo.
Tertuliano sugería alrededor del año 225 d. C. que se evitara tratar los asuntos seculares en día domingo; pero el primer registro de un verdadero intento en ese sentido no se hizo sino hasta el siglo IV d. C.

No es, pues, necesario acudir a las Escrituras para buscar el origen del descanso en domingo. Este no se encuentra allí. Entró en la iglesia cristiana aproximadamente medio siglo después de que muriera el último de los apóstoles.
Es evidente que fueron los astrólogos del antiguo Medio Oriente los que primero dieron a los días de la semana los nombres de ciertas deidades paganas, como el Sol, la Luna y Saturno. Los historiadores llaman a esto la semana astrológica.
Este sistema de señalar el tiempo poco a poco se hizo popular entre los habitantes de Roma. Las pruebas de una semana tal se encuentran en los registros de las guerras de los romanos en la 6.ª década antes de Cristo, cuando se menciona el día de Saturno.
Lo mismo se halla en las ruinas de las ciudades de Herculano y Pompeya (destruidas por la erupción del Vesubio en el año 79 d. C.), y en los escritos del cristiano Justino Mártir alrededor del año 150 d. C., quien habla de que los cristianos rendían culto "en el día del sol" (Primera apología 67).

Pero la iglesia primitiva no abandonó por completo el sábado. El sábado y el domingo se observaron juntos durante siglos, de un modo especial en el Oriente. Europa occidental fue evangelizada principalmente desde Roma, por lo cual no hay casi ningún indicio de la observancia del sábado en esa zona. La observancia del domingo era lo común dondequiera se extendiera la influencia de Roma.