En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

2.01. EL SURGIMIENTO DE LA IGLESIA

EL DÍA DE PENTECOSTÉS
Todos los acontecimientos que habían ocurrido hasta aquí se necesitaban para establecer la iglesia en la tierra como un instrumento en manos de Dios. Lo único indispensable - el poder - vino cuando terminó el período de espera de diez días que Cristo había establecido, en el cual los discípulos tuvieron una íntima comunión mutua y con su Señor por medio de la oración. En el día de Pentecostés, cincuenta días después del día de la resurrección, cuando Cristo - los primeros frutos - había sido ofrecido (Lev. 23: 15-16), fue derramado el Espíritu de Dios y la iglesia quedó inaugurada.

La venida del Espíritu produjo un fenómeno perceptible a los sentidos. Su venida se sintió como el sonido de un fuerte viento. Los discípulos, que estaban reunidos en el lugar, vieron descender sobre cada uno de ellos algo parecido al fuego. El Espíritu llenó el edificio y a cada uno de los discípulos (Hech. 2: 2-4).

La plenitud que produjo el Espíritu fue permanente e inmediatos los efectos. Los discípulos se sintieron vinculados por un sentimiento de unidad que no habían experimentado antes. Habían recibido como don, un valor diametralmente opuesto al "miedo de los judíos" que los había mantenido acobardados en el día de la resurrección (Juan 20: 19), valor que los capacitó para avanzar y enfrentar a los mismos judíos que habían crucificado a su Señor y los habían impulsado a ocultarse. Era un poder que producía resultados totalmente diferentes de los que hubieran sido posibles mediante fuerzas inherentes en ellos.

EL DON DE LENGUAS
Los apóstoles predicaban ayudados en forma sobrenatural por el don de lenguas.
Más tarde habrían de aprender más acerca de los dones del Espíritu (1 Cor. 12:1-11; Rom. 12: 6-8; Efe. 4: 11-12). En el día de Pentecostés recibieron un don que necesitaban muchísimo en ese día de fiesta y de testificación, pues en ese momento se hablaban muchos dialectos en Jerusalén. Recibieron el don de lenguas. El discurso de Pedro fue el más notable. Al terminar ese día se habían bautizado tres mil fervientes buscadores de la salvación.

LA IGLESIA EMERGENTE
Los acontecimientos de ese día constituyeron una parte vital de la historia de la iglesia. Se habían puesto los fundamentos. La iglesia que acababa de nacer, estaba preparada espiritual y psicológicamente para su tarea. Lo que siguió de inmediato fue la etapa de organización y la difusión de la obra a partir de un noble y eficiente comienzo.