En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

12.10. Los docetistas

Los docetistas (Gr. δοκετοι doketoi, del verbo δοκέω dokeô, "parecer", "tener apariencia") fueron un grupo de gnósticos que sostenían que la primera venida de Cristo a la tierra debía explicarse sólo como una "apariencia".

El docetismo enseñaba que la materia era mala, especialmente la carne; por lo tanto esta doctrina no podía aceptar la idea de que lo divino pudiera formar una unión con lo humano mientras los hombres vivieran en la carne.

El docetismo negaba enteramente la humanidad de Cristo, pues consideraba que lo que se vio fue sólo una visión. Esto era directamente opuesto al ebionismo, que era eminentemente práctico y pleno de actividad.

El docetismo, sutil tanto en su pensamiento como en sus métodos, fue un serio problema, incluso para los líderes cristianos del tiempo de Pablo y Juan. Pablo quizá se ocupó de algunas formas de docetismo en su Epístola a los Colosenses.

Es imposible dudar de que Juan tuviera en mente al docetismo cuando escribió la exhortación a sus hermanos cristianos, para que recordaran que Jesús pudo ser tocado y palpado y que habitó entre los hombres como una realidad (1 Juan 1:13).

No importa qué otras herejías posteriores puedan incluirse dentro del término "anticristo", debe reconocerse en forma inequívoca que Juan se refiere aquí principalmente a la herejía de los docetistas.