En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

6.01. REQUISITOS PARA LOS GENTILES CONVERSOS

Hasta que se menciona una "contienda" en Hech. 15:1-2, no tenemos información de que hubiera surgido problemas en Antioquía cuando algunos griegos paganos fueron llevados a la iglesia por los misioneros procedentes de Chipre y Cirene.

Pero cuando Pablo y Bernabé emprendieron sus extensos viajes misioneros, adquirió mucha importancia la cuestión del trato de los gentiles que se hicieran cristianos.

Bernabé y Pablo bautizaron paganos, convirtiéndolos así en miembros de la iglesia cristiana.

¿Debían someterse esos paganos a la antigua señal de la circuncisión, señal de lealtad al pacto de los hebreos con Dios, que venía desde Abrahán "el padre de los fieles"?

¿Debían acudir a Jerusalén para observar las tres principales fiestas, a las que se exigía que todos los judíos varones asistieran? (Exo. 23:14-17.)

¿Debían ofrecer los sacrificios para expresar su fe en la salvación?

Pablo y Bernabé creían que la respuesta a estas preguntas eran un NO definitivo y enfático; pero algunos cristianos palestinos de origen judío creían con la misma certidumbre que la respuesta debía ser SÍ.

Este fue el antecedente y la ocasión para el concilio de Jerusalén registrado en Hech. 15.