23.01. Condiciones anteriores a la Reforma

La iglesia predominaba en todo durante la Edad Media: en el Estado, en la sociedad, en la ciencia, en el comercio, en la literatura y en las artes.

Afirmaba que su poder se extendía aun más allá de la tumba y que podía abrir o cerrar las puertas del cielo.

La gente prácticamente nacía en la iglesia; ser ciudadano significaba ser miembro de la iglesia.

Desde el siglo VI hasta el XII el papado llegó a ser, aunque no sin contratiempos, poder más centralizado en la cristiandad occidental, y alcanzó su cumbre máxima el siglo XIII; pero en los siglos siguientes hubo síntomas siempre crecientes de su desintegración.

La gente tenía una preparación espiritual muy deficiente, y aumentaban las dudas y la confusión. La filosofía griega y el pensamiento pagano saturaban la teología, y se produjeron controversias.

Muchos papas estaban más interesados en las guerras y en las artes que en sus deberes espirituales como dirigentes.

Estas circunstancias, es cierto, fueron combatidas por algunos líderes y pensadores como el místico Bernardo de Claraval (o Clairvaux).