Pablo quizá fue detenido nuevamente en Troas, llevado a Roma y, de acuerdo con la leyenda, encarcelado en la mazmorra Mamertina, cerca del Foro Romano.
En algún momento entre los años 66-68 d. C. fue martirizado.
Lucas, y tal vez Timoteo y Marcos, parecen haber sido sus únicos compañeros de trabajo en esas últimas lóbregas horas (2 Tim. 4: 11).