En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

26.04. Características de la Reforma Calvinista

Los rasgos característicos de la reforma calvinista son:

(1) El lugar central que se da a la doctrina de la soberanía de Dios en la creación, en el gobierno y en la redención del mundo (predestinación). Durante más de cien años los historiadores han afirmado que la predestinación es el tema central de la teología de Calvino; pero es más aceptable afirmar que según la opinión de Calvino, la creencia en la predestinación es más bien el resultado final de nuestra fe en la gracia de Dios. En la primera edición latina de su Institución (1536) no se trata la predestinación como una doctrina separada.

(2) La institución de la disciplina de la iglesia mediante el Consistorio, el conjunto de pastores y ministros de Ginebra que regían en los casos de desórdenes morales y reprimían las falsas enseñanzas.

(3) El gobierno eclesiástico mediante dirigentes elegidos por miembros de la iglesia. Ese sistema sinodal presbiteriano dio gran importancia a la cooperación de los laicos en los asuntos de la iglesia e influyó directamente en la forma de gobierno representativo en los países democráticos.

(4) La enseñanza de que en la Santa Cena el participante sincero recibe con el pan y el vino la virtud del cuerpo y de la sangre de Jesucristo, a saber, las gracias que están representadas por los emblemas.

(5) El genio de Calvino como organizador y como propagador de la fe, que lo llevó a crear un sistema que capacitó al protestantismo para difundirse rápidamente.

Uno de los principales métodos consistía en la preparación de ministros, evangelistas y maestros en la academia de Ginebra poco antes fundada. Esa academia se convirtió más tarde en la Universidad de Ginebra, a la que Tomás Jefferson se refirió como uno de los dos "ojos intelectuales" de Europa. En su opinión el otro "ojo" era Edimburgo.

Lutero pudo liberar la conciencia cristiana del legalismo romano. Zwinglio liberó al pensamiento cristiano de los errores y abusos del paganismo romano; pero Calvino fue el educador de la conciencia cristiana, que él sometía a la autoridad de Dios.

Educando la conciencia cristiana y organizando magistralmente la iglesia cristiana, ayudó a preparar a hombres para el advenimiento de la libertad política y religiosa.