En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

25.05. La traducción del Nuevo Testamento hecha en Wartburgo

Un edicto imperial condenó inmediatamente a Lutero como "cismático obstinado y hereje público". Debía ser encarcelado por el resto de su vida; él y sus amigos debían ser privados de su libertad. No se les debía dar hospitalidad en ninguna parte. Se prohibía la impresión y la venta de sus libros.

Lutero permaneció bajo la amenaza de este edicto por el resto de su vida; pero esa orden nunca tuvo vigencia dentro de los límites del electorado de Sajonia. Su príncipe amigo, Federico el Sabio de Sajonia, lo ocultó en el castillo de Wartburgo, en Sajonia. Allí permaneció Lutero bajo un nombre supuesto durante unos nueve meses.

En ese lapso escribió una cantidad de libros y sermones; pero pasó la mayor parte de su tiempo traduciendo el NT del texto griego al alemán. Posteriormente también tradujo el AT.

La Biblia alemana de Lutero es una de las más grandes realizaciones del reformador. Tiene para los lectores alemanes tanta importancia como la versión de Casiodoro de Reina para los de habla española.

No fue la primera traducción de la Biblia al alemán, pero revela el genio de Lutero al hacer que la Biblia hablara en un alemán que podía ser entendido por la gente sencilla y por los habitantes de diferentes regiones, quienes hablaban distintos dialectos.

La Biblia alemana llegó a tener un valor inmenso no sólo porque ayudó a uniformar el idioma, sino porque también hizo que, en una forma viviente, la Palabra de Dios influyera en forma decisiva en la vida diaria.

La revolución religiosa no pudo ser detenida en Alemania, y con frecuencia alcanzó proporciones alarmantes. Lutero tuvo que abandonar transitoriamente el lugar donde se ocultaba para tomar el liderazgo del movimiento y oponerse a los extremistas que se llamaban a sí mismos "profetas" de Zwickau, cuyo fanatismo era fomentado por Tomás Münzer.

Aunque Lutero era un dirigente dinámico no pudo retener la lealtad de todos los que habían anhelado un cambio. Muchos humanistas, reformadores y sectores enteros de la población, como sucedió con los campesinos, lo abandonaron y se le opusieron.