En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

23.05. Jerónimo Savonarola (1452-1498)

Dante se refirió a Italia como a una "morada de dolores", pero otros la consideraban como un inmenso campo de recreo.

El papa repudió el ascetismo medieval y se entregó a un torbellino de fiestas.

Algunos sacerdotes, como fue el caso de Ficino, se dedicaron a la literatura pagana porque creían que la iglesia no podía ofrecerles solaz ni salvación.

El empeoramiento de las condiciones morales marchaba paralelamente con la glorificación del paganismo.

En Florencia, donde gobernaban los Médicis y se habían suprimido las libertades viles, un predicador dominico del convento de San Marcos, Jerónimo Savonarola, convenció de que Dios le ordenaba que condenara la corrupción y la tiranía de la iglesia y a sus dirigentes degenerados.

Predecía que Dios castigaría a la iglesia a menos que se arrepintiera. En gran medida debido a su influencia, el pueblo de Florencia expulsó por algún tiempo a los Médicis, puso en práctica una reforma de las costumbres, castigó la blasfemia y destruyó todo lo que se usaba para diversiones o juegos por dinero.

El papa intentó calmar a Savonarola ofreciéndole un capelo cardenalicio, pero esto sólo aumentó su fervor por una reforma.

Savonarola predicaba intrépidos sermones inspirados por los mensajes de los profetas de la Biblia, e insistía en la salvación mediante Cristo únicamente y no por obras meritorias.

Clamaba:

"Cuando todo el poder eclesiástico está corrompido, es necesario ir a Cristo quien es la causa primera, y decirle: Tú eres mi Confesor, mi Obispo y mi Papa" (Eugenio Choisy, Histoire Générale du Christianisme, 4ª. ed., p. 80).

Savonarola sufrió la oposición de los jóvenes nobles, de la orden de los franciscanos, de los defensores de los Médicis y especialmente del papa Alejandro VI (de la familia Borgia).

Abandonado por algunos de los que lo apoyaban, Savonarola fue acusado de ser un falso profeta y hereje, y fue estrangulado y después quemado en la hoguera en 1498, por orden del papa Alejandro.

El pontífice estaba particularmente molesto por sus ataques contra el papado y porque pedía que se convocara un concilio de la iglesia para que depusiera al papa por impío y corrupto.