En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

8.08. EL ESTABLECIMIENTO DEL EPISCOPADO


La primera clara evidencia del obispo como líder dominante de diversas congregaciones se ve en los escritos de Cipriano, obispo de las iglesias cuyo centro estaba en Cartago, norte del África.
Cipriano fue martirizado en el año 258 d. C.
Eusebio, el historiador eclesiástico, llama "obispos" a todos los dirigentes de la iglesia, aun desde tiempos más antiguos.
Sin embargo, al hacerlo está hablando, por supuesto, desde el punto de vista común en 324 d.
C., tiempo en que los obispos eran totalmente monárquicos en su autoridad, prácticamente en todas partes.
Es claro que también usa la terminología propia del siglo IV.