En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

8.04. EPISCOPADO DE ANTIOQUÍA

El episcopado se desarrolló a partir de los ancianos principales, aunque no en todas partes con el mismo ritmo.

El episcopado monárquico parece haber surgido en su forma más antigua en Antioquía de Siria. No se sabe qué sucedió allí después del encarcelamiento de Pablo alrededor del año 60 ó 61. Eusebio nombra a quienes presidieron la iglesia en Antioquía: Pedro, Evodio e Ignacio (Historia eclesiástica iii. 36. 2; 22).

Pero esta tradición de un supuesto primado de Pedro en Antioquía no concuerda con el libro de los Hechos. Pedro estuvo en Antioquía "simulando" en lo que se refiere al judaísmo, y debido a esto fue reprendido por Pablo (Gál. 2:11-21). La iglesia ya estaba organizada en Antioquía, y difícilmente Pedro pudo entonces haber sido su dirigente.

En Hech. 13:1-2 se dice que los primeros líderes de la iglesia antioqueña eran los hombres en los que se manifestaban los dones espirituales (los πνευματικοι pneumatikoi).
Puede ser que algunos hombres vigorosos asumieran el liderazgo y después hubieran apresurado la declinación del poder de los hombres de los dones, que por esto mismo eran vistos con sospecha. Si se llegó a esta clase de liderazgo, el episcopado bien pudo haberse convertido en una orden eclesiástica dominante en el tiempo de Ignacio.