En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

8.01. EL EJERCICIO DE LA SUPERVISIÓN

En el caso de la mayor parte de las actividades de la iglesia consignadas en el relato inspirado, hay claras indicaciones de planificación y supervisión administrativa.

Los apóstoles al principio estuvieron en Jerusalén, y quedaron allí aun durante la persecución que se produjo a partir del apedreamiento de Esteban.

Desde Jerusalén enviaron a Pedro y a Juan para que ayudaran a Felipe en Samaria.
Cuando Pedro se relacionó con Cornelio, los hermanos de Jerusalén se alarmaron y pidieron que Pedro respondiera ante ellos. Y cuando tuvo que decidirse hasta dónde debía exigirse que los gentiles se sometieran al ritual - un grave asunto -, los hermanos convocaron un concilio más o menos representativo en Jerusalén, y desde allí comunicaron a las iglesias la decisión que se había tomado.

Todo esto indica que los apóstoles reconocían la validez de referir los problemas de interés general a una autoridad superior a la de las congregaciones locales.