En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

5.08. EL TERCER VIAJE MISIONERO DE PABLO

Después de permanecer algún tiempo en Antioquía, Pablo otra vez partió dando comienzo a lo que se conoce como su tercer viaje misionero. Pasó por Galacia y Frigia, y permaneció tres años en Efeso. Cuando lo obligó finalmente la oposición a salir de la ciudad, fue a Macedonia y después entró en Grecia. Había pensado viajar por mar desde allí a Siria, pero en vez de hacerlo, con un buen grupo de discípulos regresó por Macedonia, se dirigió a Troas, y después viajó por mar a lo largo de la costa de Asia Menor hacia Jerusalén. En Mileto se encontró con los ancianos de la iglesia de Efeso, después continuó hacia Tiro, y viajando en barco llegó a Cesarea desde donde prosiguió a Jerusalén. Pablo recibió la bienvenida de los hermanos quienes le brindaron una recepción muy diferente a la de veinte años antes, después de su conversión en Damasco. Sin embargo, los hermanos creían que Pablo debía demostrar su lealtad al judaísmo, y le sugirieron que entrara en el templo con cuatro hombres y que cumpliera con un ritual de acuerdo con la costumbre judía.