En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

4.01. El Apedreamiento de Esteban

Los siete varones nombrados para que cuidaran de "las mesas", como se registra en Hechos 6, no se limitaron a una obra material. Eran decididos evangelistas.

Felipe, guiado por el Espíritu a Samaria, fue tan bendecido en sus labores, que los apóstoles de Jerusalén enviaron a Pedro y a Juan para que le ayudaran. Después el Espíritu condujo a Felipe al desierto, hacia el sur, donde encontró y bautizó al eunuco, quizá el primer cristiano de Etiopía (hoy Sudán).

Esteban estuvo activo evangelizando en las sinagogas de los Judíos helenistas de Jerusalén (Hechos 6: 8-10). Argumentaba con eficacia y con persuasión, y hubo muchos conversos. Pero se despertó una intensa oposición, y los judíos se airaron de tal manera contra Esteban, que fue sentenciado a muerte por el sanedrín.

Esteban fue apedreado mientras Saulo de Tarso guardaba las vestiduras de los que lanzaban las piedras de la ejecución.