En el juicio final,

los hombres no serán condenados porque creyeron concienzudamente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque descuidaron la oportunidad de aprender la verdad. No obstante los sofismas con que Satanás trata de establecer lo contrario, siempre es desastroso desobedecer a Dios. Debemos aplicar nuestros corazones a buscar la verdad. Todas las lecciones que Dios mandó registrar en su Palabra son para nuestra advertencia e instrucción. Fueron escritas para salvarnos del engaño. El descuidarlas nos traerá la ruina. Podemos estar seguros de que todo lo que contradiga la Palabra de Dios procede de Satanás.

3.05. El episcopado

Con el correr del tiempo, en la iglesia estas dos palabras griegas (πρεσβυτερος [presbuteros] y επισκοπος [episkopos]), adquirieron distintos significados al aplicarse a cargos diferentes.

Al principio el "obispo" servía más o menos como presidente o primero entre sus iguales (hoy diríamos "primer anciano"), pero poco a poco asumió más y más autoridad sobre los que estaban junto con él en la administración de los asuntos de la iglesia local.

El término epískopos (επισκοπος [episkopos]), sirvió, pues, para designar a un "obispo" como el anciano presidente y finalmente, en los siglos II y III, como autoridad máxima en la iglesia.

Hoy se usa el título de "obispo monárquico" para referirse a ese tipo de autoridad eclesiástica.